En cambio nuestro mandatario candidato a la eternidad en el poder, tardó 10 fastidiosas horas, sin ni siquiera ir al baño, para improvisar al voleo, lo que se suponía debía ser la Memoria y Cuenta, que tradicionalmente se lee de un manuscrito para así ser concreto y preciso, y sobre todo, para que quede constancia para la posteridad de un informe pormenorizado de lo desarrollado a lo largo de ese año. Pero el que te conté, con el disfraz de ovejita que llevó ese día, convirtió este importantísimo instante en otra simple cadena electoral televisada, donde aprovechó para cantar, contar chistes, anécdotas y un sinfín de tonterías que desdicen mucho de las condiciones intelectuales del dictador. Horrórscopo
Abordaje escéptico de la política y la opinión pública venezolana
martes 24 de enero de 2012
El discurso del rey
En cambio nuestro mandatario candidato a la eternidad en el poder, tardó 10 fastidiosas horas, sin ni siquiera ir al baño, para improvisar al voleo, lo que se suponía debía ser la Memoria y Cuenta, que tradicionalmente se lee de un manuscrito para así ser concreto y preciso, y sobre todo, para que quede constancia para la posteridad de un informe pormenorizado de lo desarrollado a lo largo de ese año. Pero el que te conté, con el disfraz de ovejita que llevó ese día, convirtió este importantísimo instante en otra simple cadena electoral televisada, donde aprovechó para cantar, contar chistes, anécdotas y un sinfín de tonterías que desdicen mucho de las condiciones intelectuales del dictador. viernes 4 de noviembre de 2011
Como estar en Desacuerdo
La red se está convirtiendo el escribir en una conversación. Hace 20 años, escritores escribían y lectores leían. La red deja que los lectores respondan, y es cada vez más frecuente que lo hagan – en secciones de comentarios, en foros, y en artículos propios en sus blogs.
Muchos de los que responden lo hacen porque están en desacuerdo con algo. Eso es de esperarse. Estar de acuerdo tiende a motivar menos a la gente que estar en desacuerdo. Y cuando tú estás de acuerdo hay menos que decir. Tú podrías expandir algo que el autor dijo, pero el probablemente ya ha explorado las implicaciones más interesantes. Cuando tú estás en desacuerdo entras en territorio que él puede no haber explorado todavía.
El resultado es que hay mucho mas desacuerdos, especialmente medidos en número de palabras. Eso no significa que la gente tenga mas rabia ahora. El cambio estructural en la forma en que nos estamos comunicando es suficiente como explicación. Pero aunque no es rabia lo que esta impulsando el aumento de los desacuerdos, hay un peligro que el aumento de los desacuerdos hará que la gente se esté mas enrabiada. Particularmente en línea, donde es fácil decir cosas que uno nunca diría cara a cara.
Si todos vamos a están en desacuerdo más a menudo, deberíamos ser más cuidadosos en como hacerlo bien. ¿Que significa el estar en desacuerdo bien? La mayoría de los lectores me pueden decir la diferencia entre el insulto y una refutación bien razonada, pero creo que sería útil el nombrar los estados intermediarios. Así que aquí hay un intento de tener una jerarquía de desacuerdos:
DH0. Insulto (“Name-calling”)
Esta es una de las formas mas bajas de desacuerdo, y probablemente también, la más común. Todos hemos visto comentarios como:
¡¡¡eres un maricón!!!Pero es importante darse cuenta que insultos más articulados tienen tan poco peso como este. Un comentario como
El autor tiene conocimiento muy superficial y es un ególatra.no es más que una versión pretenciosa de “¡¡¡eres un maricón!!!”
DH1. Ad Hominem:
Un ataque ad hominem no es tan débil como el mero insulto. Incluso puede que tenga un poco de peso. Por ejemplo, si un senador escribe un artículo diciendo que los sueldos de los senadores debería ser incrementados, uno podría responder
Por supuesto que el dice eso. Es un senador.Esto no refuta el argumento del autor, pero al menos es relevante a la discusión. Sin embargo, todavía es una forma muy débil de desacuerdo. Si hay algo errado en el argumento del senador, uno debería decir lo que es; y si no hay nada errado, ¿que diferencia hace que él sea senador?
Decir que el autor no tiene la autoridad para escribir sobre un tópico es una variante de ad hominem – y una forma particularmente inútil, porque las buenas ideas frecuentemente se originan en gente que vienen de otros campos. La pregunta es si el autor tiene razón o no. Si la falta de autoridad le causó el cometer errores, apunta cuáles son. Y si no lo hizo, entonces no hay problema.
DH2. Respondiendo al Tono.
En el siguiente nivel comenzamos a ver respuestas a lo que se ha escrito en vez de al escritor. La forma más baja de estos niveles es el estar en desacuerdo con el tono del autor, p.e.
No puedo creer que el autor desestime el Diseño Inteligente en una forma tan poco responsable.Aunque es mejor que atacar al autor, esta es todavía una forma muy débil de desacuerdo. Importa mucho más si el autor tiene razón o no que cuál es su tono. Especialmente porque el tono es tán difícil de juzgar. Alguien que tiene un problema con algún tema puede ofenderse por el tono que otros lectores pueden encontrar neutral.
Así que si lo peor que uno puede decir sobre algo es criticar su tono, uno no está diciendo mucho. ¿Está delirando el autor, pero está en lo correcto? Mejor esto que ser serio pero estár equivocado. Y si el autor no está en lo correcto, menciona en qué.
DH3. Contradicción.
En esta etapa finalmente obtenemos respuestas a lo que fue dicho, en vez de como o quién lo dijo. La forma más baja de respuesta a un argumento es simplemente plantear el caso opuesto, con poca o ninguna evidencia que lo apoye.
Esto es frecuentemente combinado con frases DH2 como
No puedo creer que el autor desestima el Diseño Inteligente en una forma tan irresponsable. El diseño inteligente es una teoría científica legítima.Contradicción puede tener peso a veces. A veces el mero hecho de ver el caso opuesto en forma explícitamente es suficiente para ver que es correcto. Pero habitualmente la evidencia ayuda.
DH4. Contraargumento:
En el nivel 4 llegamos a la primera forma de desacuerdo convincente: el contraargumento. Las formas previas pueden ser ignoradas ya que no prueban nada. Contraargumento puede probar algo. El problema es que es difícil saber exactamente qué.
Contraargumento es contradicción más razonamiento y/o evidencia. Cuando es apuntado directamente el argumento original, puede ser convincente. Pero desafortunadamente es común que los contraargumentos sean dirigidos a algo ligeramente distinto. Más a menudo que no, dos personas discutiendo apasionadamente sobre algo de hecho están discutiendo sobre dos cosas distintas. A veces incluso están de acuerdo el uno con el otro, pero están tan inmersos en su disputa que no se dan cuenta.
Podría haber una razón legítima para argumentar contra algo ligeramente distinta a lo que el autor original dijo: cuando uno cree que se le escapo lo más importante del tema sobre el que escribió. Pero cuando uno hace eso, debería decirlo explícitamente.
DH5. Refutación.
La forma más convincente de desacuerdo es refutación. Es también la más rara, porque es la que requiere más esfuerzo. De hecho, la jerarquía de desacuerdo forma una especie de pirámide, en el sentido que mientrás más arriba uno va las menos instancias encuentra.
Para refutar a alguien uno probablemente tendría que citarlos. Uno tiene que encontrar una “pistola humeante”, un párrafo con el que uno está en desacuerdo y que cree equivocado. Si uno no puede encontrar una cita con la que está en desacuerdo, puede que uno esté en desacuerdo con un espantapájaros.
Aunque en general la refutación requiere citación, citación no necesariamente implica refutación. Algunos escritores citan parte de cosas con la que están en desacuerdo para dar la impresión de refutación legítima, y después proceden con una respuesta tan baja como DH3 o incluso DH0.
DH6. Refutar el Punto Central.
La fuerza de una refutación depende de qué estás refutando. La forma más poderosa de refutación es refutar el punto central de alguien.
Incluso en formas tan altas como DH5 todavía vemos deshonestidad deliberada, como en el caso cuando alguien elije puntos menores de un argumento y los refuta. A veces el espíritu con que esto se hace lo convierte más en una forma más sofisticada de ad hominem que una refutación real. Por ejemplo, corregir la gramática de alguien, o insistir en en apuntar errores menores en nombres o números. Aunque el argumento opuesto depende en esas cosas, el único propósito de corregirlos es desacreditar al oponente.
Refutar algo de verdad requiere que uno refute el punto centrar, o al menos uno de ellos. Y eso significa que uno tiene que comprometerse explicitamente a cuál es el punto central. Por lo tanto, una refutación realmente efectiva sería algo como
El punto principal del autor parece ser x. Como el dice:
Que Significa
Ahora tenemos una forma de clasificar formas de desacuerdo. ¿Para que sirve? Una cosa que la jerarquía de desacuerdo no nos da es una forma de elegir un ganador. Una respuesta DH6 puede ser completamente errada.
Pero aunque niveles DH no establecen un límite mínimo sobre cuán convincente es una respuesta, si establecen un límite máximo. Una respuesta DH6 puede ser poco convincente, pero una DH2 o más baja siempre es poco convincente.
La ventaja más obvia de clasificar las formas de desacuerdo es que ayudará a la gente a evaluar lo que leen. En particular, los ayudará a ver más allá los argumentos más intelectualmente deshonestos. Un expositor o escritor elocuente puede dar la impresión de vencer a un oponente meramente usando palabras fuertes. De hecho esta es probablemente la característica que define a un demagogo. Al darle nombres a las distintas formas de desacuerdo le damos a los lectores críticos una forma de ver esos problemas.
Esas etiquetas también pueden ayudar a otros escritores. La mayoría de la deshonestidad intelectual es sin intención. Alguien que está argumentando contra el tono de algo con lo que está en desacuerdo puede creer que realmente está diciendo algo. Dar un par de pasos atrás y ver su posición en la jerarquía de desacuerdos puede inspirarlo a tratar de moverse más arriba a contraargumentar o refutar.
Pero el beneficio más grande de estar en desacuerdo bien no es solo que hará que las conversaciones sean mejores, sino que hará más feliz a la gente que las tienen. Si tú estudia conversaciones, encontrarás que hay mucha más crueldad en DH1 que más arriba en DH6. Tú no tienes que ser cruel cuando tienes algo real que decir. De hecho, no quieres ser cruel. Si tienes algo real que decir, el ser cruel se convierte en un obstáculo.
Si moverse más arriba en la jerarquía hace que la gente sea menos cruel, eso hará que la mayoría de ellos también sean más felices. La mayoría de la gente no disfruta ser cruel; lo hacen porque no pueden evitarlo.
lunes 29 de agosto de 2011
¿Por qué la desconfianza con el censo?
viernes 13 de mayo de 2011
Sí va, Aristóbulo
Opinión
Laureano Márquez
Tal Cual/ ND
Sí va, Aristóbulo
El diputado Aristóbulo Istúriz, en la primera discusión sobre la Ley Contra la Discriminación Racial, propone que se castigue a quien use la palabra "mono" para referirse a otras personas.
A mí me parece bien, aunque creo que esas faltas, más que con leyes, se castigan con la sanción moral del ejemplo, porque no hay nada que más nos guste a los venezolanos que violar la ley y todo lo prohibido en nuestra tierra se vuelve moneda común.
Por otro lado, no faltará el adulante que, sobreinterpretando la ley, crea que lo que se ha prohibido es la palabra "mono" y empiece a cambiar los cartelitos de los zoológicos donde están estos animales y coloque algo así como "hombre en evolución". ¿Se imaginan, en este país, donde abunda el abuso y la burla agresiva, a la gente usando la nueva expresión para referirse al que antes aludía con la antigua?
En honor a la verdad, el diputado tiene razón: agredir a alguien por su condición racial o por sus convicciones personales es un acto que denota miseria espiritual. En el caso del insulto a los malos gobernantes, es, además, una evasión de la verdadera crítica que hay que hacer.
A una persona que tiene tantas cosas censurables reales y objetivas, tantas fallas y desaciertos, caerle encima por el color de su piel o por un defecto físico es una vileza que deja de lado la esencia, concentrándose en el accidente, para usar la terminología de otro Aristó(teles).
Ahora, la discriminación que se hace desde el poder es la peor de todas, porque sus consecuencias son más nefastas y peligrosas, y ha llevado a muchos poderosos a creerse con derecho a exterminar al "otro".
Por eso, como ciudadano, solicito a nuestros representantes que, en esa lista de palabras prohibidas para referirse a otras personas, se incluyan otros términos, a saber: "Gorila (que es más fuerte que mono), victoria de m..., escuálidos, apátridas, pitiyanquis, sinvergüenzas, vagabundos, cochinos, pendejos, imperialistas, pataruco, alcohólico, lacayo, entreguista, ladrón de 7 suelas, retardado mental (échale, compadre), estúpidos, pobre ignorante (reéchale), genocida, asesino, cobarde, plaga, fariseo, hipócrita, bandido, diablo, alcahueta, golpista e inmoral (los últimas 7 palabras a Mons. Castillo Lara), tumor, oposición putrefacta, asqueroso traidor, mafioso, imbécil, desgraciadito, degenerado, vagabundo, analfabeto (analfabeto como insulto, maestro), burro, mercenario y payaso". Bueno, puse sólo una lista resumida de términos y expresiones comunes en nuestra televisión en los últimos tiempos, porque no alcanzaría la edición de hoy de este diario para contenerlos a todos.
Así pues, diputado, estoy de acuerdo con su propuesta. ¿Estará usted de acuerdo con la mía, o prefiere simplemente llamarme payaso?
miércoles 11 de mayo de 2011
Carta a un joven cristiano
Esta carta está destinada para ti, joven, que has depositados tu fe y tu vida en la Santa Biblia y en Jesucristo.
martes 10 de mayo de 2011
El pensar emocional
Decía así: “nos impusieron que el alumno vale tanto como el profesor, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes. Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que las buenas costumbres habían terminado. Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo y mandan a sus hijos a colegios privados. Son aquellos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república”.
Trasladándonos ahora a Venezuela. En teoría, ser de izquierda significa ir contra lo rígido, lo tradicional, la injusticia social, la opresión, ser idealista, romántico y soñador. Desde ese punto de vista, todos pertenecemos a la izquierda. Pero en la práctica, ser de izquierda significa pensar más con el corazón, que con la cabeza. Y es lo que ocurre cuando los ideales se forjan sobre los instintos y no sobre la razón. Cuando la respuesta (emocional) está motivada por la sensibilidad social inmediata y no por el raciocinio y la realidad, damos la espalda a la verdad que nos perturba, para entregarnos al espejismo que nos reconforta (cuando un pobre invade un terreno, sólo se piensa a favor del pobre y no en el problema que éste está creando).

Todo esto viene a colación porque precisamente, en esas últimas elecciones francesas de 2007, el innombrable daba por segura ganadora a Madame Royal (quien perdió ante el derechista Sarkozy), y expresaba: “Ella es socialista, y allá está nuestro corazón. No la conocemos, pero por ser mujer y socialista, con ella está nuestro corazón”… Eso se llama precisamente, pensar con el corazón y no con la cabeza. Que oiga quien tiene oídos…
martes 17 de agosto de 2010
El problema es la foto
Entonces, el problema es la foto. El problema no es el de los 16 mil homicidios anuales, 95% de los cuales permanecen impunes; el problema no son los 400 y pico de muertos anules en las cárceles; el problema no son los miles de vehículos robados cada año, ni los centenares de apartamentos asaltados por bandas hamponiles; el problema no son los miles de secuestros express, y de los otros, que tienen lugar cada año; tampoco son las vacunas que las bandas guerrilleras y paramilitares obligan a pagar en la frontera y muchísimo menos lo es el de los incontables arrebatones, que ya ni siquiera se denuncian de tan banales que se han vuelto. Este no es el problema. La cosa es la foto.
Tampoco es problema el de los cuerpos policiales desbordados por el hampa, mal pagados, mal entrenados e incluso infiltrados por delincuentes comunes; menos aún lo es el de un Poder Judicial lento, de pésima calidad, la mayor parte de cuyos jueces son provisionales, fichas del PSUV, y viven asustados de emitir fallos que no complazcan al Poder. Nada de esto es el problema. El problema es la foto que publicó El Nacional.
El jefe de la ex PTJ habló para hacernos saber que ahora los pisos de la morgue son de linóleo nuevecito y hay camillas ultramodernas. Que la foto es vieja. El horrendo espectáculo de centenares de cadáveres que ahora disfrutan de camillas nuevas y yacen sobre un piso nuevo, y tal vez pulido, no es su problema. Su problema es el “morbo” de la foto. No la matazón que la foto captó. La inefable Fiscalía de la República ya anunció acciones, pero no contra criminales sino contra El Nacional. La Comisión de Defensa del Menor, o como se llame, también se movilizó.
Desde que actuó contra Tal Cual por el horrendo delito contra la “intimidad de una menor” que fue publicar el nombre de la hija del Presidente, ese organismo no había vuelto a dar señales de vida. Ahora sale de su letargo, en “defensa de los niños”, cuyas “mentes podrían ser afectadas por la foto”. Los centenares de niños que mueren alcanzados por balas perdidas; los chamos y adolescentes que pasan por la horrible experiencia de ver cómo sus padres o hermanos mayores son asesinados ante sus ojos espantados, no le quitan el sueño a la gente de la fulana Comisión de Defensa del Menor. Lo de ellos es la foto.
Todo el fariseísmo, la hipocresía, que empapa hasta los tuétanos a este régimen ha brillado siniestramente en este episodio de la foto de El Nacional. Lo que le preocupa a los adulantes no es que haya violencia sino que se sepa. Aquí entendemos la publicación de esa foto como una respuesta apropiada a la risa, no por forzada menos miserable y canallesca, de ese mequetrefe que dirige Telesur, quien emitía una risita de hiena mientras a su lado un venezolano especialista en el tema de la violencia daba cuenta de los niveles insoportables que esta ha alcanzado en nuestro país. ¿Te da risa el tema de la delincuencia, Izarrita, te burlas del asunto, crees que es un invento de la oposición? Ríete, entonces de esta foto, patiquincito.
jueves 10 de junio de 2010
Esclavitud Alimentaria
Esclavitud Alimentaria
Junio 9, 2010
Pero nada de lo que digan o hagan puede tapar la verdad que hoy más que nunca está clarita ante el país: el gobierno es culpable de la corrupción que lo corroe y trata de evadir su responsabilidad. El gobierno es responsable de casi 2.000 containers de alimentos que se pudrieron sin que quienes los trajeron se ocuparan de ellos, sin que Bolipuertos buscase a los responsables en los 9 meses que tienen almacenados en Puerto Cabello, sin que la Guardia Nacional, tan estricta para inspeccionar a la empresa privada, se extrañara de tan prolongada permanencia, sin que el Seniat cobrara y diera el alta a esa mercancía. O sea, esto sucedió en las narices de todos estos funcionarios que se han lanzado 40 inspecciones a Empresas Polar en 15 días; son los mismos diligentes verdugos que expropian carnicerías, bodegas y abastos de chinos; los mismos que avalan a los “consejos comunales” para que tomen fincas en plena productividad.
Si al gobierno (y cuando digo gobierno digo Chávez, que es el único que manda aquí) le interesase saber quienes son los corruptos, investigaría las cuentas de sus más cercanos colaboradores, averiguaría sobre las compañías registradas por venezolanos en los paraísos fiscales del Caribe y de Asia, preguntaría a los vendedores de los productos cuánto les pagaron por ellos, llamaría a los de Bolipuertos, a la GN, al Seniat, a los gerentes de las almacenadoras (todas alquiladas o pertenecientes a Pdval) y les preguntaría qué tan ciegos o tan sinvergöenzas son para hacerse los imbéciles ante la enormidad de lo que estaba sucediendo. Yo además les preguntaría cómo hicieron para no oler la terrible hedentina que los vecinos denunciaban constantemente. Si al Comandante Presidente realmente le interesara saber, retiraría sus sabuesos de la Polar (que sí está cumpliendo eficientemente con el suministro y distribución del 30% de los alimentos que se consumen en Venezuela) y los enviaría cerquita, donde anidan los corruptos. Pero tal vez él también sufre de nariz tapada y no huele la podredumbre de su régimen.domingo 21 de marzo de 2010
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Un artículo no puede expresar lo que está pasando aquí. Por lo menos A. Barrera lo expresa mejor
El Nacional / ND
Sesenta y siete
En 1933 Osip Mandelstam compuso un poema cuyo referente era Joseph Stalin y los crímenes sanguinarios que se ejecutaban bajo su régimen.
No lo mencionaba, no decía su nombre. Tampoco hacía falta. Mandelstam jamás publicó este poema. Ni siquiera lo tenía escrito. Tan sólo lo recitaba de memoria. Unos meses después, en 1934, la policía soviética allanó la casa de Mandelstam buscando desesperadamente un poema invisible. Por supuesto: jamás lo encontraron. Pero el poeta terminó en la cárcel.
La anécdota detalla puntualmente la vocación del Estado paranoico, del Estado ansioso y aterrado, convertido ya en una compleja industria de persecución, cada vez más asustada y por tanto cada vez más voraz, implacable.
Con las circunstancias y las diferencias de cada caso, también podría ser un espejo de nuestros días: el Estado que invierte recursos, que gasta funcionarios y publicidad, que inventa programas y leyes, que propone angustias y urgencias, para tratar de cazar gazapos en la red del ciberespacio, mientras, en la red de la calle, en la cotidianidad dura y simple, la violencia social le arrebata la vida a los ciudadanos. Sesenta y siete. Hubo sesenta y siete homicidios en Caracas el fin de semana pasado.La crónica impactante y conmovedora de la agencia AFP, firmada por Beatriz Lecumberri, rescata del naufragio de dolor de los familiares que esperan a las afueras de la morgue una frase tan desgarradora como amenazante: “Sólo provoca empezar a matar”. Eso dice el familiar de una de las víctimas. Es la impotencia trabucada en arma, en peligro. Frente a la nada del Estado, las víctimas comienzan a pensar en convertirse en asesinos. ¿Qué clase de país estamos fundando debajo de las estadísticas de cada fin de semana? La palabra podría ser masacre. Porque la inseguridad social se nos ha ido transformando en un peculiar mecanismo de exterminio. Cada viernes y cada sábado, el homicidio se vuelve un método masivo. Danza en las calles para cumplir con su cuota y mantener una estadística que no entiende qué es la lucha de clases
¿Qué hacen mientras tanto los representantes del pueblo ante estas matanzas? Los representantes del pueblo sólo hacen lo que el Presidente dice. Un día después de un fin de semana con sesenta y siete muertos en la capital, la Asamblea Nacional estaba discutiendo sobre la regulación de informaciones en Internet. Fue lo que pidió el domingo el Presidente.Deberían, tan siquiera, respetar la tragedia de sus compatriotas. Debería caérseles la cédula de vergüenza. Deberían poner sus cuerdas vocales en remojo. Deberían decretar una jornada especial, en la que todos los diputados permanecieran en silencio, escuchando el nombre de cada víctima, el testimonio de cada madre que ha perdido un hijo a cuenta de la violencia social. Eso sí sería parlamentarismo de calle.
Deberían oír los gritos de la gente y no las instrucciones del poder.
Después de once años, el oficialismo se ha visto orillado a reconocer un problema que ya parece estar fuera de control. Tal vez, sus resistencias a aceptar y a enfrentar esta gran herida de nuestra sociedad tienen que ver con el hecho de que estas estadísticas también develan otra herida, desnudan la gloriosa retórica de “la revolución”.
Dentro del discurso del Gobierno, la violencia social es una consecuencia de la desigualdad, del capitalismo. Para no ir demasiado lejos, en su informe anual, el pasado mes de enero, el Presidente señaló que “la violencia es producto de la pobreza y de la falta de educación”. Nadie duda de que se trate de un problema complejo, donde las condiciones sociales y la miseria juegan un papel determinante. Pero aceptar ahora esto implica, para el Gobierno, aceptar también que sus otras estadísticas son falsas, que está mintiendo cuando afirma y pregona que estamos superando la pobreza.
“En Venezuela nadie pasa hambre ahorita”, dijo el Presidente en su programa 353, el domingo pasado.
Por eso intentan elaborar las fantasías inverosímiles, buscando matizar el problema. Por eso tratan de culpar al paramilitarismo colombiano o llegan a insinuar que nuestros crímenes quizás son parte de una estrategia extranjera, de una nueva conspiración internacional. No sólo es increíble. Es una grosería. Es un puñetazo sobre el duelo de miles de venezolanos. Los sesenta y siete muertos del fin de semana pasado todavía están esperando ser escuchados por el poder.
¿Qué habría qué hacer cada vez que un diputado o algún alto funcionario diga que la inseguridad social en Venezuela es un “invento mediático”? ¿Deberíamos ponerlos presos? ¿Se lo preguntamos a Sean Penn?
martes 22 de diciembre de 2009
Otra década más
Pasarían 1780 años de catástrofes, guerras, epidemias y sufrimientos hasta que por fin, la revolución industrial y el capitalismo surgieron en Europa. Fue Adam Smith con sus investigaciones sobre la riqueza de los países, el que logró eliminar el concepto de que el producir dinero era un pecado. De repente, se abrieron las puertas a las multitudes para que trabajaran egoístamente en beneficio propio, y fue esta creación de riqueza por parte de un creciente número de individuos emprendedores lo que detonó el desarrollo económico que cambió el destino hasta entonces nefasto del género humano. Desde ese momento se aplicó la formula que nunca ha fallado: libertad política más libertad económica, igual bienestar general. garciamacgregor@gmail.com
sábado 19 de diciembre de 2009
La honestidad en el discurso
Como la verdad
martes 15 de diciembre de 2009
Y NO PASA NADA
Ernesto García Mac Gregor
En el 2004 Chávez expresó públicamente por TV la siguiente frase: “les juro por Dios y mi madre santa que no apoyo, ni he apoyado ni apoyaré jamás a la guerrilla colombiana”. Hace poco manifestó: “la FARC y el FLN no son cuerpos terroristas, son verdaderos ejércitos. Hay que darle reconocimiento”. Luego, de manera irresponsable casi le declara la guerra a Colombia
Así mismo reivindica al terrorista "Carlos el chacal”, como un luchador revolucionario, insultando a Francia al expresar que estaba encarcelado injustamente. Al poco tiempo, ofende al pueblo de Uganda al referir que el maniático criminal convicto y ex dictador Idi Amín “fue un gran nacionalista, un patriota".
Declara que “Barrio Adentro” ha fracasado, sin embargo, le saca ganancia al fiasco diciendo que la Revolución sabe reconocer sus errores y que ahora es cuando realmente comenzará a funcionar al traer más médicos cubanos. Luego denuncia a sus propios banqueros corruptos, y paradójicamente queda como paladín de la lucha contra la corrupción como si no hubiese estado enterado de lo que ocurría. Aplauden las focas.
El superministro millonario renuncia, queda libre de todo compromiso con el chavismo sin ser investigado y pasa a convertirse en un “notable” por su gesto de nobleza. La presidente del TSJ afirma que una división de poderes debilita al Estado, cuando desde el siglo XVIII se acepta universalmente que es la mejor alternativa a los regímenes absolutistas.
Chávez arruina a Pdvsa y destruye la producción nacional; raciona el agua, la electricidad, la gasolina, rebaja los presupuestos de los estados, mientras sigue construyendo casas, refinerías y todo lo que le da la gana en el exterior. Ni un gobernador ni un alcalde chavista protestan. Las focas sumisas aplauden. Son unos cobardes traidores a sus pueblos. Pero aquí nunca pasa nada. Por ahora... Que oiga quien tiene oídos...
miércoles 4 de noviembre de 2009
Teoría de las ventanas rotas
TEORÍA DE LAS VENTANAS ROTAS
martes 8 de septiembre de 2009
¿Podrán perdonar?
Ernesto García Mac Gregor
garciamacgregor@gmail.com
domingo 6 de septiembre de 2009
La falsedad de la acupuntura
Harriet Hall
Tomado de La Media Hostia
Excelente traducción de Ismael Valladolid
Por definición, «medicina alternativa» son cualquier tratamiento que no ha sido científicamente probado y que no ha sido aceptado por la medicina oficial. Sin embargo sigue oyéndose la pregunta «¿qué pasa con la acupuntura? Está demostrado que funciona, hay investigaciones que la apoyan, cada vez más médicos la usan, e incluso las compañías de seguros pagan por ella». Es hora de pinchar el mito de la acupuntura, si es preciso con una de sus agujas. Casi todo lo que has oído sobre la acupuntura es mentira.
Para empezar, este tratamiento ancestral chino, no es ancestral, y probablemente ni siquiera es chino. De los documentos más tempranos, el del estudioso de la cultura china Paul Unschuld propone que la idea podría haberse originado en la Grecia Hipocrática y haber sido importada a China más tarde. Definitivamente lo que no tiene son 3.000 años de antigüedad. Los textos médicos chinos más antiguos que datan del tercer siglo de nuestra era no la mencionan. La referencia más temprana al uso de agujas es del año 90 de nuestra era, pero hablan de sangrados con grandes agujas o incluso lanzas. No hay nada en esos documentos que sugiera una disciplina como la acupuntura actual. Existen evidencias arqueológicas de agujas de esa época. Son grandes. La tecnología para fabricar diminutas agujas de acero como las apropiadas para la acupuntura no ha existido hasta hace unos 400 años.
La referencia más temprana de una influencia china en la medicina de Occidente data del siglo trece. Y no menciona en absoluto la acupuntura. El primer occidental en escribir sobre la acupuntura, Wilhelm ten Rhijn, en 1680, no la describe como la conocemos hoy. No menciona puntos específicos o qi, habla de grandes agujas que se clavan en el cráneo y son dejadas actuar durante 30 respiraciones.
La acupuntura se ha venido utilizando y dejando de utilizar en Europa desde entonces. En América se utilizó en 1826 como un posible medio de resucitar a víctimas de ahogos. No funcionó y «fue abandonada con disgusto». Desde luego es razonable definir lo de clavar desesperado agujas en cadáveres recientes recuperados del agua como «disgusto».
Durante comienzos del siglo veinte, ninguna referencia occidental a la acupuntura se refiere a los famosos puntos. Simplemente se clavaban agujas cerca de donde dolía. El qi era originalmente el vaho desprendido por los alimentos, y los meridianos eran recipientes. Fue un francés, Georges Soulie de Morant, el primero en utilizar el término meridiano y en asociar el qi con la energía. Corría el año 1939. La acupuntura auricular también fue inventada por un francés en 1957.
El gobierno chino intentó prohibir la acupuntura varias veces entre 1822 y la segunda guerra mundial, durante el gobierno nacionalista chino. Mao la recuperó como parte de su campaña del «médico descalzo» en los años sesenta como una forma barata de aplicar la medicina a las masas. Pero nunca la probó él mismo porque no creía que funcionase. Fue el gobierno de Mao el que acuñó el término «medicina tradicional china».
En 1972 James Reston acompañó a Nixon a China y volvió para hablar de su apendicitis. Se creyó entonces que su apéndice fue extraído bajo anestesia aplicada con acupuntura. En realidad la acupuntura fue utilizada sólo para aliviar el dolor el día después de la operación, y el alivio coincidió probablemente con la previsible vuelta a la estabilidad de la región intestinal. Se difundió la foto de un paciente presuntamente siendo operado a corazón abierto con anestesia aplicada con acupuntura, pero pronto se demostró que era falsa. Hoy en día, si se utiliza la acupuntura en cirugía, es junto con anestesia convencional y medicacion preoperatoria, y sólo se aplica a pacientes que creen en ella y de los que se espera una respuesta en forma de placebo.
Coincidiendo con el incremento de su popularidad en Occidente, dejó de utilizarse en el este. En 1995, médicos americanos conocieron que hoy en día sólo del 15% al 20% de los chinos eligen su «medicina tradicional», y que suele utilizarse junto con tratamientos occidentales bajo diagnóstico de médicos que han obtenido su título en Occidente. Parece que la mayor parte de los pacientes que eligen la «medicina tradicional» lo hacen por ser la única que pueden pagarse. A pesar de tener un gobierno Comunista, en China no hay cobertura sanitaria universal.
Originalmente se habla de 360 puntos en acupuntura, basados descuidadamente en el número de días del año y no en la anatomía. Sin embargo se ha llegado a registrar el descubrimiento de más de 2000 puntos, llevando a algún que otro cachondo a comentar que no queda piel en el cuerpo que no tenga uno de esos puntos debajo. Se habla también de 9, 10 o de 11 meridianos. Tú eliges, dado que cualquier número es tan bueno como cualquier otro, habida cuenta de que no existen investigaciones científicas que documenten la existencia de puntos, de meridianos o de qi.
¿Funciona la acupuntura? ¿Qué tipo de acupuntura? Y sobre todo, ¿qué entendemos por «funcionar»? Hay varios sistemas chinos diferentes, más el japonés, el Thai, el coreano y el hindú. La mayor parte de ellos son inventos de décadas recientes. Se aplican al cuerpo entero o sólo a la mano, la oreja, el pie, la mejilla o el mentón; superficialmente o en profundidad, con agujas electrificadas o con electrodos que no penetran la piel.
La acupuntura funciona de la misma forma que el resto de los placebos. Se ha demostrado que alivian el dolor, la nausea y otros síntomas subjetivos, pero no que alteren el curso natural de cualquier enfermedad. Hoy en día se utiliza principalmente para aliviar el dolor, pero incluso los primeros acupuntores chinos mantenían que la acupuntura no es tratamiento para ninguna enfermedad, que su funcionamiento es tan sutil que sólo debería ser empleada al comienzo de la disfunción, y que sólo puedes esperar que funcione si el paciente cree que va a funcionar. ¡Toma sabiduría ancestral!
Los estudios han mostrado que la acupuntura libera endorfinas, un aliviante natural del dolor. Los veterinarios afirman que montar a caballo o lanzarle un palo a un perro para que lo recoja también liberan endorfinas. Probablemente golpearte el pulgar con un martillo también libera endorfinas. Y es un inesperado pero excelente remedio contra el dolor de cabeza.
Los médicos tienen demasiadas explicaciones para la aparente respuesta a la acupuntura. Distrae la atención de los síntomas originales hacia el hecho de estar siendo agujereado. Expectación, sugestión, consenso de pares, complicidad, error de causalidad, condicionamiento clásico, condicionamiento recíproco, condicionamiento operante, refuerzo, consenso en grupo, inversión económica y emocional, desafección social y política, beneficio social para la creencia, curso variable de la enfermedad, regresión al promedio, etc. Hay muchas formas en las que la psicología humana puede engañar sobre la efectividad de un tratamiento inefectivo. Luego está el hecho de que no todos los placebos son iguales. Tumbarse, relajarse y pasar el rato con tu amado con seguridad tendrá un efecto placebo mejor que una píldora de azúcar.
Muchos estudios muestran que la acupuntura funciona para aliviar síntomas subjetivos como el dolor o la nausea. Pero hay varios detalles que arrojan dudas sobre estas conclusiones. Los resultados son inconsistentes, con estudios que encuentran un efecto positivo y estudios que no. Significativamente, cuanto mayor es la calidad del estudio, más improbable es el hallazgo de un efecto. La mayor parte de los estudios los ejecutan creyentes en la acupuntura. Los pacientes que se prestan a los mismos nunca se ofrecerían como voluntarios a no ser de que tengan cierto convencimiento de que va a funcionar. Y los estudios procedentes de China y otros países orientales son sistemáticamente positivos. De países donde publicar un resultado negativo significa quedarse sin trabajo. Como poco.
El principal problema al realizar un estudio sobre la acupuntura es encontrar un adecuado control sobre el placebo. Estás clavando agujas en la gente, y la gente lo nota. El doble ciego es imposible; puedes engañar al paciente y hacerle pensar que estás usando una aguja cuando no lo estás haciendo, pero no puedes cegar a quien clava las agujas. Se han utilizado dos clases de control; la comparación entre los puntos y los no-puntos de acupuntura y la utilización de una ingeniosa aguja instalada en una vaina que parece haber penetrado en la piel cuando no lo ha hecho.
En una investigación de George Ulett, se averiguó que aplicando una corriente eléctrica sobre la piel en la muñeca, una forma de estimulación eléctrica nerviosa transcutánea, se consiguió el mismo efecto que aplicando una aguja, y un punto de la muñeca funcionó para síntomas en cualquier parte del cuerpo.
¿Sabes qué? No importa donde aplicas la aguja. No importa de hecho si utilizas una aguja. En los estudios mejor controlados, sólo importó una cosa; el que los pacientes creyeran que se les estaba aplicando acupuntura. Si creían estar siendo tratados con acupuntura, se les mejoró el dolor, no importa si realmente fuese así. Si se les aplicaba acupuntura haciéndoles creer que no, no funcionó. Si no se les aplicaba pero creían que sí, funcionó.
Los practicantes de la acupuntura han utilizado ingeniosos razonamientos para refutar los estudios fallidos. En un reciente estudio utilizando falsa acupuntura como control, tanto la falsa acupuntura como la real funcionaron igualmente bien, y en ambos casos mejor que la falta de tratamiento. La conclusión obvia era que la acupuntura no era mejor que el placebo. En su lugar, los practicantes insistieron en que la acupuntura real hubo funcionado, y la falsa también. Otro investigador recientemente decidió no utilizar el control placebo en su estudio porque cualquier estimulación de la piel podría ser efectiva, lo que parece destruir por completo la reputación de la acupuntura, aunque los practicantes no parezcan notarlo. Si eso es cierto, podemos simplemente masajear a los pacientes en lugar de insertar agujas y estimular meridianos o qi imaginarios.
Considerando lo inconsistente de los resultados de las investigaciones y la improbabilidad de la existencia de cosas como los qi y los meridianos, aparte de la gran cantidad de preguntas pendientes de respuesta, es razonable concluir que la acupuntura no es otra cosa que un elaboradísimo y sospechoso placebo. Puedes hacer vudú con seres humanos si te divierte, e incluso conseguir de ellos una respuesta placebo. Pero no hay evidencia alguna de que vayas a conseguir nada más.
sábado 29 de agosto de 2009
Herramientas para detectar tonterías
martes 18 de agosto de 2009
jueves 16 de julio de 2009
Tal vez en una emisora
que llamen “comunitaria”
deba hacerse necesaria
la voz de la defensora,
para que, junto a la hora,
se le anuncie a los oyentes
que dejen de estar pendientes
de malas informaciones,
pues producen “sensaciones”
que no son muy convenientes.
Por ejemplo, los dolientes
de algún joven tiroteado
que dejen el muerto a un lado
y lo saquen de sus mentes.
Pues esas son malas gentes
que trabajan en la CIA
y transmiten día a día
una perversa matriz
para que nuestro país
parezca una porquería.
Si no se ve un policía
custodiando la barriada,
no se asuste, camarada,
y conserve su alegría.
Es por la misma porfía
del imperio y su maldad
que usted ve otra realidad
toda plagada de hampones.
Le repito, sensaciones
de que no hay seguridad.
Y si por casualidad
a usted le pegan un tiro,
concéntrese y, en un giro,
borre tal fatalidad.
Camine con la verdad
sin prestar mucha atención
a esa falsa información
que trastoca el hecho cierto
de que usted tiene de muerto
tan sólo la sensación.

viernes 3 de julio de 2009
sábado 13 de junio de 2009
A mi me funciona la homeopatía
"Pues a mí me funciona" y otras falacias en torno a la homeopatía
La evidencia científica sobre la homeopatía es arrolladora: Ni ha demostrado eficacia terapéutica en ensayos clínicos controlados a doble ciego ni tampoco que su mecanismo de acción exista. Aún así el "Pues a mí me funciona" y otras falacias con la intención de defender la homeopatía siguen persistiendo.
La principal razón por la que estas falacias persisten, independientemente de la firmeza con la que la ciencia avale la ineficacia de la homeopatía, es muy sencilla: De fútbol y de medicina, todo el mundo opina. A ningún profano se le ocurriría contradecir a un arquitecto sobre dónde se colocan las vigas de un edificio, a un electricista dónde se hacen las conexiones o a un biólogo/ambientólogo sobre el impacto ambiental en una determinada zona. En medicina, sin embargo, ocurre que casi todo el mundo opina sobre enfermedades y tratamientos sin la más mínima formación, aunque sea de oídas.
Y, así, es frecuente que todos hayamos escuchado alguna vez por la calle los siguientes comentarios: "Tómate esto que me han dicho que va bien para lo que tienes", "Pues creo que fulanita tenía algo parecido a lo tuyo y tomó esto y le fue fenomenal" o "Pues a mí la homeopatía me funciona, deberías probarlo". La mayoría de estos comentarios serán totalmente infundados y poco o nada ayudarán a la otra persona. Aún así, están a la orden del día, como también lo están los curanderos y demás estafadores de la salud, porque de medicina todo el mundo cree saber.
Con la homeopatía ocurre, además, una cosa especial. Cuando afirmas que se han hechos estudios rigurosos sobre ella y en ninguno de ellos se ha encontrado eficacia más allá del placebo muchos defensores reaccionan de la misma forma que reaccionaría un creyente al criticar su fe: Bien atacando a la persona que explica la ineficacia de la homeopatía o bien recurriendo a falacias o engaños que no demuestran nada (salvo la ignorancia en temas médicos de las personas que los utilizan). Así pues, demos un paseo por las falacias más repetidas y por qué son engañosas y faltan a la verdad en su intención de defender la homeopatía.
1. Pues a mí me funciona
Sin lugar a dudas, la falacia más utilizada para defender a la homeopatía. Una afirmación que tiene "éxito" porque aflora en gente que no tiene los suficientes conocimientos médicos para conocer lo que es un placebo o una remisión natural de la enfermedad.
¿Por qué es engañosa? Los resultados anecdóticos de curación no indican, por ellos mismos, que un tratamiento haya resultado efectivo. La única forma correcta y rigurosa para saber si un tratamiento (sea el que sea) de verdad cura es haciendo ensayos clínicos controlados en un gran número de personas comparado con placebo.
¿Por qué? Por tres razones:
Porque hay muchísimas enfermedades que remiten de forma natural o espontánea en mayor o menor grado. Es decir, que sin ningún tratamiento el cuerpo humano es capaz de vencer la enfermedad por sí mismo. Como ejemplos: Gripe, resfriados, tinnitus, cierto porcentaje de asma en la infancia, algunos casos raros de cáncer... Además, muchas de las personas que acuden a la homeopatía llegan en la fase más florida o manifiesta de la enfermedad que, por su historia natural, tiende a remitir al poco tiempo en síntomas y signos independientemente del tratamiento seguido.
Porque el efecto placebo o la sugestión que produce el hecho de pensar que estás tomando algo que te va a curar potencia la recuperación del cuerpo humano frente a la enfermedad aunque el tratamiento no tenga ningún efecto por sí mismo. Las enfermedades que más susceptibles son de mejorar ante un placebo son aquellas psicológicas: Depresión, dolor, ansiedad, etc.
Porque muchos productos que se venden como homeopáticos no lo son en realidad. En ellos, los componentes con principios activos se encuentran en cantidades apreciables (gramos, miligramos, etc.) y las diluciones, de existir, son muy leves. Muchos de estos productos (que sí tienen cierta eficacia) hacen pensar que la homeopatía funciona cuando en realidad lo que estás tomando no es homeopatía sino un tratamiento convencional basado en hierbas. Como ejemplo, tenemos el Traumeel que se vende como remedio homeopático cuando la composición nos indica claramente que no lo es.
Imaginemos una persona que está tomando homeopatía y se cura de una gripe. ¿Cómo sabemos si eso se debió al tratamiento y no a la remisión natural de la enfermedad o al efecto placebo? Lo cierto es que no podemos saberlo. Y por ello, de nuevo, es indispensable la utilización de ensayos clínicos en gran número de personas para hacer comparaciones y saber exactamente el grado de eficacia de un tratamiento.
Si en los grandes ensayos clínicos se ha demostrado que la homeopatía no tiene eficacia más allá del placebo o a la remisión natural de la enfermedad, se confirma que aquellos casos de "me funciona" se deben, en realidad, a una remisión espontánea de la enfermedad o al efecto placebo, no a que la homeopatía haya tenido alguna efectividad. En esos casos, si hubieran tomado cualquier otra cosa, hubieran obtenido los mismos resultados y les hubiera "funcionado" igualmente.
Las empresas que venden homeopatía no son tontas y saben muy bien que sus aliados son la remisión natural de las enfermedades y el efecto placebo (porque sus tratamientos no tienen efecto per se). Por ello, la amplia mayoría de tratamientos que se indican son justamente para enfermedades que remiten naturalmente con muchísima frecuencia o que son muy susceptibles al placebo.
2. Pues a mi niño/mascota le funciona y en ellos no existe el efecto placebo
Está más que documentada la existencia de efecto placebo tanto en bebés, niños pequeños como en mascotas. ¿La razón de su existencia? Tal vez ellos no se sugestionen directamente por la creencia curativa de una pastilla, pero sí que conocen los cuidados y la atención que muestran los padres hacia sus hijos o los dueños hacia sus mascotas cuando están enfermos y les dan algo para que mejoren. Al final, terminan asociando que lo que están haciendo les curarán de una manera u otra.
De hecho, los estudios clínicos realizados en niños y en mascotas se hacen también con un grupo de placebo donde se aprecia inequívocamente que este efecto existe. No debemos olvidar, además, que la remisión natural de la enfermedad está también presente en los dos grupos. Así que decir que la homeopatía funciona porque lo hace en mascotas o niños sin efecto placebo es algo erróneo y falaz.
3. Pues si tiene tantos clientes, será porque funciona
Aquí llegamos a la típica falacia ad populum o ad numerum donde se afirma que una cosa tiene que funcionar si la utiliza mucha gente. Lamentablemente, esto no es así. Millones de personas pueden estar equivocadas o estar siendo engañadas. Pueden mencionarse incontables ejemplos al respecto pero existe uno muy reciente y llamativo: No hace muchos años se vendían millones de pulseras electromagnéticas en España para tratar dolores y múltiples enfermedades que no tenían ninguna eficacia. Eran una burda estafa pero tuvieron éxito.
¿Cómo podemos saber si un grupo de personas tiene razón o está equivocada? Con la ciencia. La única forma de saber si un tratamiento funciona o no es con ensayos clínicos. Todo lo demás son opiniones personales sin fundamentos. Si en aquel momento en que tanto éxito tuvieron las dichosas pulseras se hubieran requerido estudios clínicos para comercializarlo, a día de hoy muchos estafadores no tendrían los bolsillos llenos. Lo mismo que ocurriría ahora con la homeopatía.
4. Pues la homeopatía es mejor que la medicina científica porque no tiene efectos adversos
La homeopatía no tiene efectos más allá del placebo. Lo que implica que no tiene efectos por sí misma ni buenos ni adversos, en un principio. Ahora bien, no son pocas las personas que abandonan un tratamiento de eficacia demostrada para aferrarse a la homeopatía. En estos casos el peligro y riesgo para la salud es innegable y, de hecho, existen muchas personas muertas por una fe ciega en la homeopatía, exactamente más de 400 personas que se conozcan por la prensa y que podrían estar vivas si hubieran seguido el tratamiento convencional.
5. Pues la homeopatía tiene siglos de antigüedad
Aquí encontramos otra típica falacia, la de la tradición. Viene a decir que si una cosa se está utilizando desde hace mucho tiempo, debe ser porque funciona o está bien. Sin embargo, y más en medicina, esto no es así. Cuando se desarrolló la homeopatía a principios del siglo XIX por Samuel Hahnemann basó esta disciplina en los conocimientos (erróneos) que tenía sobre las enfermedades en aquella época. ¿Cuáles eran estos conocimientos? El siguiente párrafo es bastante esclarecedor:
Para Hahnemann la enfermedad no es causada por ningún agente físico discreto, sino por la falta de armonía con la «fuerza vital», así que se preguntaba «¿Ha visto alguien alguna vez la materia de la gota o el veneno de la escrófula?» Unas décadas después de la muerte de Hahnemann, Garrod demostró que el urato monosódico es «la materia de la gota» y Koch que Mycobacterium tuberculosis es «el veneno de la escrófula». Sin embargo, para los homeópatas la gota y la tuberculosis siguen teniendo su origen en un desequilibrio del espíritu.
Si hoy en día los médicos científicos aplicaran sangrías siguiendo la teoría de los cuatro humores (teoría que se utilizó durante muchos más siglos que la homeopatía) no tardarían en aparecer denuncias y pánico social. ¿Por qué, sin embargo, una disciplina igualmente errónea como la homeopatía tiene más validez que los cuatro humores?
6. Pues la medicina científica es un negocio
Esta falacia se utiliza para desacreditar a los fármacos convencionales y, así, reforzar la idea de que la homeopatía es válida y "altruista". Sin embargo, la homeopatía es un gran negocio. De hecho, su margen de beneficios es mucho mayor que las farmacéuticas convencionales. Sus preparados no contienen principios activos (pues éstos están diluidos infinitesimalmente) lo que abarata, por mucho, el coste de producción. Además, no invierten en grandes y rigurosos ensayos clínicos para demostrar la eficacia de sus tratamientos. Cosa que es necesaria para comercializar cualquier fármaco convencional.
Además, no se necesitan muchos estudios para ser comercial de homeopatía. En muchos lugares basta el graduado escolar o un ciclo formativo para ser visitador médico homeópata. Por último, hay que tener en cuenta lo caros que son los tratamientos homeopáticos con respecto a la mayoría de fármacos ¿La realidad? Las compañías homeopáticas se forran de lo lindo.
Aún así, no caigamos en la falacia. Que algo sea un negocio no implica directamente que los que lo desarrollan sean unos ogros o unos estafadores. Simple y llanamente, las industrias de homeopatía y las industrias farmacéuticas son negocios ambos, por mucho que se nieguen a pensarlo algunos.
7. Pues hay médicos que recomiendan homeopatía
Aunque la mayoría de médicos aplican tratamientos de eficacia comprobada científicamente, hay una minoría que recomienda terapias sin criterios objetivos, ceñidos a la preferencia personal. Como en todas las profesiones, hay buenos profesionales y malos profesionales. Y, en medicina, hay profesionales que aplican tratamientos que demuestran ser efectivos y profesionales que aplican tratamientos porque creen en ellos. Los segundos están mejor en una iglesia, una mezquita o un templo (lugares adecuados para la fe) que en un hospital o centro de salud.
8. Pues en algunos sistemas nacionales de salud está aprobada la homeopatía
Aquí nos encontramos una forma refinada de la falacia ad populum. En este caso, se deduce que si la homeopatía está en varios sistemas nacionales de salud, debe ser porque funciona. Una vez más, esto no es cierto. Los políticos (que son los que se encargan de estas cosas) no tienen ni idea de medicina y muchas de sus acciones están determinadas por presiones sociales, económicas, de negocios, etc... en lugar de razones científicas. Que en un determinado país se haya aprobado la homeopatía para el sistema de salud tan sólo significa que se ha tomado esa decisión sin tener en cuenta criterios científicos.
Peculiar fue el caso de Suiza donde se aprobó inicialmente la homeopatía y, tras comprobar con varios estudios que no tenía eficacia alguna, fue retirada del sistema de salud.
9. Pues si la homeopatía se vende en farmacias será porque funciona
Si las farmacias tuvieran que retirar los productos que no han demostrado eficacia se quedarían medio vacías. Es un hecho, los farmacéuticos venden muchos preparados que no han demostrado nada, simple y llanamente se venden porque hay demanda y dan dinero. Recordemos que las famosas pulseras electromagnéticas también se vendían en farmacias.
Por tanto, plantear que si se venden en farmacias es porque funcionan, no se trata nada más que de otra argumentación falaz.
10. Pues... ¡eres una vendida de las farmacéuticas!
El recurso y pataleo final: la falacia ad hominem. La desacreditación y descalificación a la persona con la vaga intención de rebatir sus argumentos. Las falacias varían entre decir que estás vendido a las farmacéuticas, que eres un prepotente o un ignorante. Suelen ser falacias utilizadas frecuentemente por aquellos más fanáticos de la homeopatía y con menos conocimientos.




